El confesionario de Sofi: El vaginitis

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Era joven, tenía poca experiencia, pero pavo no era, por lo mismo estaba ahí, con esa mina escultural, extranjera, 1.70, pelo rojo salvaje, parecía una modelo, lo que estaba bien alejado a lo que le podía prometer yo: Un chileno promedio simpático, pero bien empeñoso, ustedes cachan.

Era el sueño del pibe, nos besábamos ya salvajemente, nos sacamos la ropa aceleradamente y después nos tiramos en la cama.  Ahí fue cuando quise hacerme el bacán y quería aplicar algo que siempre había visto en pornos y quería hacerle sexo oral.

Empecé de a poco, yendo de la boca, bajando por el cuello que me llevó a sus pechos, jugueteando ahí como bien lo sé hacer, mientras que con mis manos  le agarraba todo lo que podía, me sentía un campeón ya a esta altura con sus gemidos y sus súplicas por más intensidad en inglés que lo hacía más porno aún.

ou-yeah

De ahí seguí bajando y me encontré con su entrepierna, completamente depilada e igual a esos primeros planos que había visto en PornHub. Era mi primera vez haciéndolo y no tenía mucha referencia sobre como tenía que ser, mis amigos siempre han sido medios ñoños o sencillamente raros y no hablábamos de sexo entre nosotros.

Dado los pocos antecedentes es que asumí que el olor que despedía esa vagina era normal, era como si hubiera olor a puerto y uno tratara de arreglarlo con un desodorante ambiental de limón, o sea, era como pescado podrido con limón. Aunque el olor era suave, si uno se alejaba un poco no se olía más, así que supuse que así era la cosa no más.


Me puse a “trabajar” y ahí fue cuando me llevé la peor parte, no solo olía a puerto, era como lamer el puerto. Cerré los ojos lo más fuerte que pude, y seguí no más, así debía ser me repetía en la mente, total la mina estaba gimiendo, estaba de lo mejor y no quería cagar la onda, si la mina era exquisita…excepto esa parte.

En un momento paré, no resistía más y ella se inclina y me dice, no pares, que quiero acabar así. Ahí fue cuando me petrifiqué y me dije a mi mismo: 

“Ya, aperra no más hueón, respira profundo, tapate la nariz y espera a que acabe rápido no más”, hay que hacer patria”.

 

Así que ahí aplique con la lengua y mis dedos más rápido, más acelerado e intenté que se fuera rápido. Pero todo era demasiado para mí, era horrible seguir, no podía resistir. “No sé cómo chucha a los hombres les gusta esta huea” me preguntaba por dentro, era cada vez peor, lejos de uno acostumbrarse al sabor, entre más lamía, más la mina se mojaba y peor se tornaba el asunto, era como aceite de pescado con huevo podrido.

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Ahí fue cuando vi a la mina que estaba retorciéndose más de lo normal, así que aproveche y me moví, me levanté y volví a sus pechos, mientras usaba mis dedos lo mejor que podía, hasta que al fin acabo y pudimos movernos al siguiente paso. Por suerte el pene no tiene nariz porque ahí ya no importaba, me puse el condón y comenzamos a hacerlo.

En eso beso a la mina en la boca y cuando la miro, veo que tiene una mueca de asco en su cara que dura como medio segundo y luego la trató de disimular, ahí fue cuando me reí por dentro, ni ella se aguantaba.

Finalmente todo terminó, en términos generales fue bueno, intenso, pero puta que me traumó el sexo oral.


Hicimos como si no pasara nada, hasta que una o dos semanas después la mina me llama, todo mientras estaba en un restaurant con mis papás, comiendo de lo mejor una pasta oriental exquisita. La cosa es que me dice:

 

“Oye, sabes que fui al médico ayer y tengo vaginitis. Me dijo que debo informarle a las parejas sexuales que haya tenido porque es contagioso y que debes tomar metronidazol, pero no te preocupes, eres el único con quien he estado el último tiempo y esta enfermedad es por otras cosas, no  es que me haya contagiado otro”.

 

Y ahí me fui a la mierda, o sea, bacán, no te metiste con nadie más, ¡pero igual tengo la huea! ¡¿Qué me importa el resto?!

remedios

No pude seguir comiendo y cuando llegué a la casa le conté a mi papá (médico) así que por suerte sacamos el antibiótico sin tener que involucrar a nadie más. Años después recién pude sacarme el trauma del sexo oral, al fin pude hacerlo y la verdad ahora me encanta, pero jamás olvidaré esa vez que tuve vaginitis… En la boca.


P.D: Querida Sofi, después de todo el lío, un día de curiosidad me puse a buscar sobre este tema y me di cuenta que en realidad no debí haberme preocupado tanto, porque era una infección que solo afectaría su vagina y el medicamento fue una medida de prevención para evitar re-contagiarla. No tuve vaginitis

Me enteré también que ni siquiera es un tema de higiene, puede provocarse por ene cosas, desde la alimentación, el uso de jabones que afectan el ph natural de la vagina, etc.  Así que bueno… todos los días se aprenden cosas nuevas.

– Anónimo.

Envía tus confesiones a lazorradigna@gmail.com

Sofia

 

 

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